El origen del coaching se encuentra en el deporte, y, concretamente, en el rol del coach (entrenador) que acompaña a personas, grupos y/u organizaciones en sus procesos de cambio.
Según la definición de la ICF (Internacional Coach Federation), “el coaching profesional consiste en una relación profesional continuada que ayuda a obtener resultados extraordinarios en la vida, profesión, empresa o negocios de las personas. Mediante el proceso de coaching, el cliente profundiza en su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida”.
El origen del coaching se encuentra en el deporte, y el rol del coach (entrenador) es acompañar a personas, grupos y/u organizaciones en sus procesos de cambio, ayudando a desarrollar la visión de futuro, y aportando herramientas, soluciones, modelos y métodos para la resolución de problemas y para la consecución de metas y objetivos.
El proceso de coaching se desarrolla en las cuatro siguientes etapas, que sir John Whitmore establece mediante el acrónimo “GROW”, que significa “crecer, desarrollarse”:
Goal (Objetivo): Objetivo deseado.
Reality (Realidad): estudio de la realidad, de las condiciones de partida.
Options (Opciones): opciones, alternativas de acción, elaboración de escenarios.
Willingness (Voluntad) y Work (Trabajo): puesta en práctica de las soluciones y voluntad para llevarlas a cabo.
Las fases del cambio del comportamiento, según el coach de la escuela inglesa mencionado son: la creación de la conciencia de cambio, el desarrollo del deseo de cambio, la adquisición de nuevas habilidades, la aplicación de las habilidades adquiridas, la recepción de feed-back y la formación de nuevos hábitos.
Para que la consecución de metas y objetivos resulte eficaz, es necesario la fijación de Metas “SMART” (inteligentes): eSpecíficas, Medibles, Alcanzables, Relevantes y Temporalizables, que facilitan la realización de proyectos, la resolución de problemas o la consecución de objetivos personales, profesionales o empresariales, proporcionando la concreción de la acción, la responsabilidad de la ejecución, el plazo de realización, el seguimiento del progreso y la medición de resultados.
La duración de un proceso de coaching suele establecerse entre tres y seis meses, y puede prorrogarse en función de las necesidades manifestadas por el cliente.
Los beneficiarios del coaching pueden ser personas, equipos, empresas, organizaciones y grupos sociales y los tipos de coaching, en función de los objetivos a alcanzar pueden establecerse en: career coaching (desarrollo profesional o del plan de carrera), life coaching (coaching de acompañamiento global en algún momento de la vida), coaching para emprendedores, outplacement coaching (coaching para la recolocación), etc.
En el proceso de coaching se pueden utilizar distintas herramientas como la PNL (Programación Neuro Lingüística), el AT (Análisis Transaccional), el PCM (Process Communications Model), el MBTI (Myers – Briggs Type Indicator), el TMS (Team Management System), etc.
Alejandro Estévez Ballester
Consultor, Profesor, Coach
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